Una estimación de la población que vive en residencias de mayores

Una estimación de la población que vive en residencias de mayores

Antonio Abellán García, Pilar Aceituno Nieto, Isabel Fernández Morales, Diego Ramiro Fariñas. Envejecimiento en Red. Departamento de Población, CSIC.

Rogelio Pujol Rodríguez. Instituto Nacional de Estadística.

 

No existe una estadística fiable sobre población institucionalizada en residencias de mayores, un servicio social (1), a la vez que una forma de convivencia diferenciada de las viviendas familiares, cuyos datos de hogares, tipos y personas se conocen bien (2).

Durante los primeros meses de 2020 se ha producido una emergencia sanitaria: la pandemia de coronavirus (COVID-19), ya conocida. La enfermedad ha provocado una elevada cifra de fallecimientos de personas mayores (Figura 1). Pero ha causado también una desgraciada notoriedad de estas instituciones de alojamiento colectivo, por la alta mortalidad de personas residentes en ellas, que han mostrado aparentemente un comportamiento ante la muerte muy desigual, por excesivo, del observado entre los residentes habituales en viviendas familiares (3).

Este evento ha destapado la escasa y dispersa información y el desconocimiento general sobre la vida en residencias, muy cercano a un descuido general, social, político y sanitario, que ha dañado innecesariamente la imagen y el buen hacer de la mayoría de estas instituciones y del personal que en ellas trabaja.

Información escasa o imprecisa, emergencia de salud pública y consecuencias funestas para las residencias, nos mueve a publicar esta nota.  El objetivo es presentar una estimación de la población que vive en residencias de mayores en 2019.

Metodología. Para ello hacemos un ejercicio de estandarización:  tomamos la estructura por edades de la población mayor (65+ años) viviendo en residencias en 2011, y calculamos para cada grupo de edad quinquenal su proporción respecto a la población total de personas en ese grupo de edad en España; obtenemos un patrón de “residencialidad” de 2011. Aplicamos ese patrón a la población de 2019; de este modo obtenemos una estimación de población mayor viviendo en residencias en 2019, suponiendo que se mantiene la tendencia a vivir en residencias de 2011. Hemos utilizado el umbral de 65 años por coherencia con otros cálculos sobre personas mayores (Nota 4, Detalles del procedimiento).

Resultados:

En 2011, el Censo de población señalaba la cifra de 260.226 personas de 65 y más años que residían en estos alojamientos colectivos. En ese momento había 344.310 plazas residenciales en España (5). El nivel de ocupación medio lo establecíamos en el 76% (Tabla 1).

En 2019, nuestra estimación indica que viven por término medio en residencias de mayores 322.180 personas de 65 y más años. Las plazas de residencias son 372.985, según nuestra Base de datos; el nivel de ocupación medio lo establecemos en el 86%. (Si incluimos a personas de  menos de 65 años que también viven en residencias, nuestra cifra alcanzaría las 333.920 personas; véase la nota 4, párrafo 6º).

La población institucionalizada está fuertemente envejecida. Es su principal característica demográfica. Aunque el patrón de residencialidad aplicado es el de 2011, el sobre-envejecimiento de la población en general ocasiona que la distribución resultante en 2019 sea diferente a la de 2011 (Figura 2). El peso de los grupos de más edad es ahora mayor que en 2011; ha habido un desplazamiento del peso porcentual hacia los grupos de edad más avanzada (envejecimiento de los ya viejos). La población de 80 y más años supone el 79% de toda la población que vive en residencias, cuya edad media en conjunto ha pasado de 85 a 86 años entre esas dos fechas.

Si comparamos la estructura por edad de la población en residencias con la de la población general se observa una estructura casi simétricamente inversa a la de la población mayor que vive en viviendas familiares (Figura 3). Esta estructura sobre-envejecida supone una mayor probabilidad de encontrar en residencias personas muy mayores; se supone una proximidad e interacción cara a cara entre ellas; probablemente sean más frágiles y con más limitaciones para las actividades de la vida diaria, con problemas de movilidad y otras discapacidades y patologías crónicas; a mayor edad, más problemas.

Por tanto, alto nivel de ocupación, fuerte sobre-envejecimiento y alta probabilidad de deterioro físico (y cognitivo), significa que la población que vive en residencias de personas mayores presenta un mayor riesgo ante emergencias de salud, como la provocada por la pandemia de COVID-19, que tiene una estructura de muerte muy marcada por la edad (ver Figura 1). Una señal de aviso ante una posible nueva oleada de esta enfermedad, o una nueva epidemia, o emergencias de cualquier tipo.

–oo0oo–

 

NOTAS

(1) Las competencias sobre el control y seguimiento de este servicio social y alternativa de alojamiento,  corresponden a las comunidades autónomas.

(2) INE: Encuesta continua de hogares. Encuesta de condiciones de vida.

(3) Parece existir similitudes en los síntomas de los fallecidos en residencias con los de los registrados en el  cómputo oficial del Ministerio de Sanidad, pero no se han extendido los test de coronavirus en residencias, con lo que muchos fallecidos en éstas no se contabilizan en el cómputo oficial.

(4) Procedimiento de la estimación.

El argumento de aplicar la proporción de personas en residencia respecto del total de la población de su grupo de edad puede ser discutible, pues trasladamos el patrón de 2011 al año 2019. Por supuesto existe otra forma de conseguir una estimación mediante encuesta ad hoc, más lenta y muy cara. Se conseguirá conocer una cifra más ajustada de residentes en el próximo Censo de población de 2021 (INE), cuyos datos estarán disponibles hacia 2022.

Este cómputo detallado por grupos quinquenales permite recoger mejor el proceso de envejecimiento dentro del colectivo y afinar la estimación. Obviamente, esta estimación es una aproximación, y el patrón real de la población en residencias podría tener una estructura aún más envejecida que el utilizado en nuestra estimación, y eso motivaría una cifra absoluta más alta que la calculada en esta estimación.

Origen de la estimación. Partimos de un dato censal que consideramos sólido. En 2011, El Censo de población señalaba la cifra de 260.226 personas de 65 y más años residiendo en estos alojamientos colectivos. La población total que vive en el subtipo “residencias de mayores” dentro de la categoría de alojamientos colectivos, era realmente de 270.286 personas, pues incluye unas diez mil personas de menos de 65 años que vivían en estas residencias. Para mantener la coherencia de señalar como personas mayores las que han superado los 65 años, umbral de la vejez, utilizamos para los cálculos de la estimación la población de 65 y más. Tomamos también el dato de plazas en residencias de nuestra Base de datos; en ese momento había 344.310 plazas en España. El nivel de ocupación medio lo establecíamos en el 76% (Véase Tabla 1).

Tomamos la cifra de residentes y de ocupación como un valor medio anual, es decir, como si plazas y población residente  se hubiesen mantenido estables durante un largo período de tiempo. Se utiliza el criterio censal, porque la población en residencias suele ser de larga estancia, con vocación de permanencia, como lo son los habitantes contabilizados por la operación censal en las viviendas familiares. El criterio censal toma una fecha concreta de referencia (un día) y considera la cifra de población registrada (en viviendas o alojamientos colectivos) como la correspondiente al año censal de referencia.

Los pasos de la estimación se presentan en la Tabla 2. Se calcula la proporción de personas en residencia en 2011 respecto de la población total de España, para cada grupo de edad. Se aplica ese patrón de proporciones a la población de 2019 y obtenemos la estimación de población en residencias en 2019. Por ejemplo: en 2011 había 10.376 personas de 65-69 años en residencias; eso significa el 0,48% de las 2.147.716 personas de esa edad en España; aplicamos esa proporción a la población de 65-69 años de 2019: 2.418.892 * 0,48% = 11.686; y así sucesivamente; se obtiene la cifra de 322.180 personas de 65 y más años en residencias en 2019.

Observación. Si se hubiese tomado la población de 60 y más que vivía en residencias en 2011, la cifra estimada de residentes en 2019 ascendería a 333.920 personas; y el nivel de ocupación sería del 89%. El Censo de población de 2011, incluye una categoría de población de menos de 65 años en alojamientos colectivos/residencias de mayores, que la asimilamos al grupo 60-64 para este cálculo. Esta cifra no cambia los efectos señalados de sobre-envejecimiento en la comparación entre ambos años.

(5) La cifra de plazas de estas instituciones es también aproximada y se vienen publicando en Envejecimiento en Red desde hace años.

Informe nº 24: Estadísticas sobre residencias. Distribución de centros y plazas residenciales por provincia, 2019.

Evolución de centros y plazas residenciales. España, 2004-2019

AVISO importante. En los próximos meses de 2020, realizaremos de nuevo la Encuesta a Residencias para actualizar la Base de datos. Este año se enviará una petición a las Consejerías de Asuntos Sociales de las Comunidades autónomas, para contrastar la información obtenida y solicitar información complementaria.

RUEGO: A las personas directamente interesadas se les recuerda que el éxito de este sistema de información, abierto y gratuito, depende de su colaboración, lo que agradecemos enormemente.

 

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