Los escasos, dispersos y envejecidos electores de la España rural

Los escasos, dispersos y envejecidos electores de la España rural

Antonio Abellán García y Pilar Aceituno Nieto. Departamento de Población, CSIC.

El año pasado ya señalábamos en un artículo la imparable dinámica del despoblamiento rural. Entendemos por España rural el extenso territorio abarcado por los 5.872 municipios de 2.000 o menos habitantes (Figura 1). Este proceso de declive demográfico continúa. Según la Estadística del Padrón continuo (INE), sólo entre 2017 y 2018 se ha perdido una población, aunque pequeña en cifras absolutas, equivalente a la desaparición aproximada de 400 municipios de la categoría de rurales muy pequeños, de menos de 100 habitantes. Al reducido tamaño demográfico de estos municipios suele unirse una reducida extensión de su superficie; tamaño y extensión guardan relación con la histórica forma de su poblamiento y de la actividad económica desarrollada en el aprovechamiento de sus recursos.

Según los últimos datos del Padrón (a 1-1-2018, publicados en enero de 2019), la población rural alcanza la cifra de 2.705.641 habitantes, el 5,8% de toda la población de España (46.722.980 habs.). La figura 2 ofrece una comparativa del tamaño demográfico y de la estructura de la España rural y el total de España. Es una población envejecida por la fuerte proporción de personas mayores (65 y más años), imagen que recoge la figura 3. Esta proporción sigue creciendo año tras año, pero ya se ha iniciado también un descenso de la cifra absoluta de personas mayores viviendo en el medio rural. Se puede ampliar información en el Informe anual  Un perfil de las personas mayores en España, 2019.

¿Cuáles son las principales características de los electores (18 y más años) de esta España rural? Escasos, dispersos y una buena proporción de ellos son personas mayores. Como corresponde a un tamaño de población rural reducido, los electores son lógicamente escasos; suman 2.364.708, el 6,2% de todo el voto nacional (38.422.217) (Figura 4).

Están dispersos por todas las provincias, con disparidad de situaciones que traducen la historia de su poblamiento y de su organización administrativa. Alcanzan proporciones relevantes sobre todo en las provincias de ambas Castillas y Aragón; destaca Zamora en la que la mitad de los electores viven en municipios rurales. Se trata en general de mucho voto disperso y en provincias con pocos escaños asignados (Figura 5), y posiblemente con demandas heterogéneas dentro de la misma provincia y entre provincias, determinadas por su actividad económica, sus condiciones de vida y sus aspiraciones sociales, culturales, etc. ; en el recuadro se presenta el número de escaños para elecciones al Congreso de Diputados (abril 2019) de cada circunscripción provincial, a lo que hay que añadir los dos escaños de Ceuta y Melilla para sumar 350 escaños.

Finalmente, es un voto con fuerte presencia de personas mayores: uno de cada tres electores rurales tiene 65 y más años. La figura 6 sobre proporción de personas mayores respecto a la población municipal presenta una similitud a la imagen que arrojaría la proporción de electores de 65 y más años.

Atraer a los electores rurales supone un esfuerzo añadido para los partidos políticos, porque 94 de cada 100 votos procede de la España no rural y es en la que suelen centrar su actividad política, y porque requiere además disponer de planes y estrategias viables  para explicar a esos electores si es posible detener la dinámica de despoblamiento rural y de esta forma disminuir la incertidumbre sobre su futuro.

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