La sororidad como estrategia del buen envejecer: una reflexión desde la teoría feminista (1ª parte)

La sororidad como estrategia del buen envejecer: una reflexión desde la teoría feminista (1ª parte)

¿Puede funcionar la sororidad como una estrategia contra la soledad y el abandono? ¿De qué manera puede el envejecimiento activo contribuir al empoderamiento de la mujer? ¿El diálogo entre mujeres mayores mejora la imagen que tienen de sí mismas? ¿Podemos entender la sororidad como una estrategia de resiliencia? En un momento tan desolador, en el que se ha desafiado a nuestra capacidad de gestión de la pérdida, reflexionar acerca de estas cuestiones ha sido la principal motivación para escribir este artículo. Se ha procurado razonar acerca de esta dimensión práctica del concepto de sororidad, aplicado a la realidad de las mujeres mayores en los centros de recreación, y se ha intentado mostrar si la realidad de estas mujeres, a través de sus testimonios, ilustra las ideas de la literatura sobre sororidad. Ésta ha definido habitualmente la sororidad desde su dimensión política, pero su relación con el mundo cotidiano, y en concreto con el envejecimiento activo y las relaciones que emanan de él, puede ser muy significativa a nivel práctico.

Os presentamos en dos entradas sucesivas este artículo de Jacobo Lozano Jiménez, de la Universidad Carlos III de Madrid 1 , que forma parte del Programa ENCAGEn-CM

Primera parte:

A lo largo de la historia, el patriarcado ha vertebrado la política, la sociedad, la cultura y la economía. Esta idea ha sido desarrollada desde una perspectiva histórica y feminista por intelectuales de renombre como Gerda Lerner en “La creación del patriarcado”, o Alda Facio y Lorena Fries en “Feminismo, género y patriarcado”, y los resultados de sus trabajos muestran cómo el patriarcado funciona como un sistema social que determina una estructura de dominación con base en el género, y cuyas consecuencias y realidades alcanzan al mundo hoy en día.

Históricamente las mujeres han mostrado una notable creatividad para mitigar las secuelas del conflicto de género, y han desarrollado estrategias de apoyo mutuo para superar la adversidad que se han caracterizado por ser creativas y heterogéneas. Foucault (2014) decía que “donde hay poder hay resistencia”, y con base en esta necesidad de resistir, autoras como la escritora egipcia Nawal El Saadawi (2010), considerada como la gran referente del feminismo en oriente, han indagado en esta creatividad de las mujeres para resistir al poder.

En este artículo se pretende hacer una breve reflexión acerca de cómo la sororidad en los centros de mayores puede funcionar como una estrategia de resiliencia colectiva que aporta un gran valor al empoderamiento de las mujeres mayores y a la mejora de su autoimagen en su proceso de envejecimiento activo. En este sentido, se ha realizado una revisión bibliográfica del concepto de sororidad y de envejecimiento activo, y se han utilizado una serie de grupos de discusión, participantes en centros mayores. [2] 

Por un lado, la solidaridad de género, aprehendida en los márgenes, es estudiada por Marcela Lagarde (2009a), que indaga acerca de cómo las mujeres, en ocasiones, fracasan en su intento de apoyarse mutuamente, a causa de una serie de comportamientos misóginos que han aprendido del patriarcado, y que no les permite actuar solidariamente entendiéndose como iguales, pero aceptándose en la diferencia. Lagarde también incide en que sólo la superación radical de esta misoginia puede dar lugar a una “alianza profunda y compleja entre mujeres”, y a este pacto político lo llama sororidad (Lagarde, 2009b).

Pero la sororidad, aparte de su dimensión política, pone de manifiesto una dimensión práctica, que está íntimamente relacionada con la vida cotidiana, el mundo de los cuidados, y ese germen histórico de empatía solidaria, del que hablábamos hace unos instantes. Esta dimensión es de especial interés para el estudio del envejecimiento y, sobre todo, para encontrar herramientas que ayuden a las mujeres a tener un buen envejecer.

Por otro lado, cuando hablamos de buen envejecer nos referimos a orientar el proceso de envejecimiento hacia la mejora de la calidad de vida, intentando generar tanto un bienestar objetivo, como subjetivo. Este último, está íntimamente relacionado con la imagen que tiene la persona de sí misma, y con el lugar que se ocupa en la sociedad. Por esta razón, la participación social es un elemento clave de un envejecimiento activo y generativo, y la sororidad, en ese sentido, es una consecuencia de la participación sociable de las mujeres en los centros de mayores.

Ahora bien, en un sentido práctico, y con el objetivo de utilizar una definición más manejable de sororidad, en este artículo se ha convenido proyectar la sororidad en tres dimensiones: como una actitud, como una estrategia y como un sentimiento.

[1]

Este post se ha realizado como parte de las prácticas de grado en el marco del Programa de Actividades I+D Envejecimiento Activo, Calidad de Vida y Género. Promoviendo una imagEn positiva de la vejez y el envejecimiento frente al edadismo. Programa ENCAGEn-CM (ref. H2019HUM-5698).

[2]

Los grupos de discusión con personas mayores usuarios de centros de recreación fueron parte del trabajo de campo del Programa de Actividades de I+D ENCAGE-CM (ref. S2015/HUM-3367) y el Proyecto I+D ENVACES (ref. CS02015-64115-R).

Continuará…

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