Envejecer al lado de la pareja es más frecuente en hombres que en mujeres

Envejecer al lado de la pareja es más frecuente en hombres que en mujeres

Antonio Abellán García. Departamento de Población, CSIC.

Envejecer al lado de la pareja (cónyuge o pareja de hecho) es una situación de convivencia más frecuente en hombres que en mujeres, según los datos de la última Encuesta Continua de Hogares 2018 (INE; datos publicados el 2-4-2019). El 76% de los hombres mayores (65 y más años) y el 48% de las mujeres viven en pareja, bien en pareja sola sin otros convivientes en el hogar o en pareja con otras personas (hijos u otras). Son las dos principales situaciones de convivencia en unos y otras (Figuras 1 y 2).

Vivir en pareja disminuye regularmente según avanza la edad, con un retroceso muy marcado en las mujeres, y aumenta la soledad y otras formas de convivencia. Al inicio de la vejez, ocho de cada diez hombres vive en pareja, y seis mujeres; entre los octogenarios todavía siete hombres continúan viviendo en pareja y ya sólo tres mujeres. A partir de los 80 años el 41% de las mujeres vive en soledad y es la situación más frecuente; su cifra supera los 662.200 efectivos. Los hombres nunca alcanzan los niveles de soledad femeninos.

La razón fundamental de este cambio de situación es la mayor mortalidad masculina que rompe el hogar formado por la pareja, y deja a la mujer bien en soledad, o en otras formas de convivencia, residiendo con alguna hija (o hijo) u otros parientes o personas.

Es posible que el deterioro físico (discapacidad, enfermedades crónicas) motive la salida de observación de las personas que viven en hogares familiares, donde se realiza la encuesta, camino de una institucionalización. Ésta se presenta como una alternativa a las situaciones de convivencia en el hogar, especialmente para muchas mujeres. No está considerada en la encuesta. Vivir en alojamientos colectivos, sobre todo en residencias de mayores, se hace más frecuente con la edad y entre las mujeres.

El paso a vivir en soledad, cohabitar con otras personas, generalmente familiares, o ir a institución depende de planteamientos culturales (obligación y reciprocidad asumidas por los hijos, deseo de independencia), razones económicas (coste de la institucionalización, nivel de la pensión),  entorno físico y material (condiciones del alojamiento familiar, tecnología que permita autonomía en soledad, facilitadora de la vida en casa), y contexto político (desarrollo  de servicios sociales de atención domiciliaria). La soledad entre las mujeres que envejecen ha venido creciendo en los últimos lustros, y se ha constituido en una seña de identidad de la vejez.

 

Nota: INE: Encuesta Continua de Hogares, 2018. Población residente según sexo, grupo de edad y situación en el hogar. Consulta el 2-4-2019.

Ver también:

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