El aumento de los hombres cuidadores

El aumento de los hombres cuidadores

Antonio Abellán García. Departamento de Población, CSIC.

Los cuidados de familiares en el hogar recaen normalmente en las mu­jeres, pero con la edad se acortan las diferencias de género y hay un equilibrio en el hogar entre hombres y mujeres cuidadores de un familiar, que generalmente es su pareja.

La idea estereotipada de una mujer de mediana edad como principal cuidadora de un familiar mayor se confirma en gran medida si consi­deramos los hogares españoles en general. En todos los grupos de edad hay más mujeres que hombres cuidadores, sobre todo entre los 45 y los 64 años (Figura 1). Por razones de edad, en esas edades intermedias los cuidadores, en su mayoría mujeres, se encargan principalmente de los padres o suegros, ya mayores.

Estos datos proceden de la Encuesta de condiciones de vida, módulo 2016 de Acceso a los servicios (INE); se entiende por cuidador quien cuida de alguna persona mayor o de alguien que tenga una dolencia crónica. Confirman la tendencia ya apuntada en otros estudios:

 “Los nuevos cuidadores”. Obra Social La Caixa

“Partner care, gender equality, and ageing in Spain and Sweden”. International Journal of Ageing and Later Life, 2017.

“Dependencia y cuidados”. Informe España 2017

“Un perfil de las personas mayores en España, 2019”. Envejecimiento en Red

A medida que avanza la edad, sin embargo, el cuidado a la pareja aumenta progresivamente y es un tipo de cuidado fundamental entre las personas mayores. La proporción de hombres y mujeres cuidadores de algún familiar se va igualando en la vejez. Proporcionalmente, hay muchas más mujeres hasta los 65 años, pero las diferencias disminuyen con la edad (Figura 2). La razón de este cambio de tendencia reside principalmente, aunque no sólo, en la ganancia de supervivencia masculina, que mantiene a ambos miembros del hogar más tiempo viviendo juntos, y en esas circunstancias es posible que más mujeres entren en dependencia, y el primer cuidador a mano es su propia pareja. De ahí ese titular citado de “nuevos cuidadores”.

Los datos muestran que, efectivamente, los cuidados de familiares recaen en mayor medida en las mujeres. Sin embargo, las diferencias de género  se acortan con la vejez. Los hombres empiezan a asumir nuevos papeles de cuidados, con los condicionantes de ser al final de su vida, con falta de experiencia en la tarea y no habiendo sido preparados cultural y prácticamente en ello, y determinada esta tendencia más por evolución demográfica (evolución de la supervivencia) de las actuales generaciones de mayores que por resultado de políticas de género aplicadas, asunto este que merecería un estudio de detalle. En definitiva, la vejez iguala en tareas de cuidado a quien cuidó y a quien no lo hizo antes.

Los cambios sociales y demográficos plantean nuevos retos para los servicios públicos. En particular, los ho­gares en los que viven dos personas mayores, una de ellas dependiente, se enfrentan a unas necesidades específicas, no sólo las de la persona dependiente, sino también la de quien se encarga de su cuidado.

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